Ay, la RAE, la RAE… Quita tildes a diestro y siniestro por la sencilla razón de que la gente se lía. A mí no me importa, que conste, porque la lengua es de los hablantes, y la Academia se limita a recoger y regular sus usos. Pero sé que hay objetores que mantienen las tildes caiga quien caiga.
Eso es lo que pasa con los tres pronombres demostrativos “este”, “ese” y  “aquel” y sus femeninos: que no llevan tilde. La OLE (Ortografía de la Lengua Española) se la quitó hace años, pero muchos siguen como si tal cosa.
Antes escribíamos:
Este bombín es de  Paul Newman
Esa chica iba de paquete en la bicicleta
Aquel bigotito que llevaba Robert Redford en Dos hombres y un destino, años después Newman se lo copió en El golpe
Y también:
Éste* es el bombín de Paul Newman
Ésa* es la chica que iba de paquete en la bicicleta
Aquél* es el bigotito que Robert Redford llevaba en Dos hombres y un destino, y que unos años después Newman se lo copió en El golpe
Antes, esta tilde nos ayudaba a diferenciar el pronombre (“éste”) del determinante (“este”), algo que evitaba ambigüedades y malentendidos. Pero los académicos llegaron a la conclusión de que tampoco armaba tanto lío no ponerla… y se la cepillaron. La eliminación de esa tilde diacrítica (la que nos ayuda a diferenciar palabras que se escriben igual pero no significan lo mismo) lleva en su nombre su sino: ser criticada día a día.

Triste destino el de las tildes, especie en extinción. Menos mal que todavía hay quienes o no se enteran de que están prohibidas o se niegan a eliminarlas… y siguen escribiendo los pronombres con su acento gráfico. Como gotas de lluvia. 

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