Ay, ay, ay… cuánta preposición “de” inútil y malgastada. “Te digo de que”, “pienso de que”, “nos recordó de que”… Uf, cómo nos confunde este monosílabo a pesar de ser tan diminuto.


Hay solución. Ante la duda de si escribir o no escribir “de”, basta con formular la afirmación como una pregunta:


“¿Qué dices?”, “¿qué piensas?”, “¿qué recuerdas?”, “¿de qué te acuerdas?”.


Si en la pregunta hemos de usar ese “de”, también es necesario en la afirmación. De lo contrario, lo dejamos tranquilito, bien guardado en su lugar. No me cabe ninguna duda de que en otro momento nos resultará útil.

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